POSTS - CARLA TEMA 4

 Hola de nuevo! Os doy la bienvenida a la última aportación para esta larga serie de posts! En las últimas sesiones de esta materia vimos rápidamente información importante relativa a las certificaciones de idioma y todo lo que ello implica; además, en la última sesión, se realizaron varias presentaciones de temática variada y que dieron pie a debates muy interesantes. Por desgracia, el tiempo de la clase no dio para debates largos y tendidos así que me gustaría recuperar alguno en este post. Algunos de los debates más interesantes, a mi parecer, fueron el del lenguaje y el pensamiento, el de los programas de inmersión y la multiculturalidad y el del papel de la literatura en las aulas. Los dos primeros temas ya los he tratado en mis anteriores posts, aunque retomaré en este el del lenguaje; sin embargo, también me gustaría compartir, a raíz del debate de la literatura, otra estrategia o método de enseñanza: la conversación aplicada.

La conversación coloquial tiene una estructura, características y reglas propias que experimentan cambios en función de la lengua y cultura en la que nos situemos (Cestero, 2005). El intercambio comunicativo tiene lugar sin un guion previo, es decir, los participantes (hablantes u oyentes) construyen una interacción de manera fluida y espontánea a base de una alternancia de turnos y de los papeles de oyente y hablante (Briz, 1998; Cestero, 2005). Con todo, no solo importa lo dicho, sino cómo se ha dicho; por tanto, también se deben tener en cuenta los otros elementos lingüísticos y paralingüísticos que acompañan como la mirada, los movimientos de las manos, la cabeza, las expresiones de la cara, la proxémica, quinésica, el volumen, el ritmo, la entonación, etc. (Cestero, 1999a). Todo este conjunto de características, reglas y estructuras deben introducirse en el trabajo consciente del aula de lenguas extranjeras con el objetivo de familiarizar al alumnado con estos mecanismos y recursos; además, a través de una enseñanza y aprendizaje conscientes se ayuda al alumnado a fomentar su conciencia lingüística, lo cual es muy importante y beneficioso a la hora del aprendizaje de una nueva lengua.

Y ahora, me gustaría retomar el tema del lenguaje 😊

Bien, el lenguaje es la herramienta de la que los seres humanos nos servimos para comunicarnos, decir lo que pensamos y, a su vez, mostrar cómo somos. Nuestro lenguaje es abierto, es decir, podemos comunicar cualquier significado, ya existente o no, y por ello nos distinguimos del resto de especies; así pues, como esto es algo que nos define y distingue, si comprendiéramos cómo se producen los significados, conoceríamos mejor al ser humano y por qué se distingue del resto. Entre otras cosas, entender el funcionamiento del significado también ayudaría a mejorar la enseñanza de lenguas o a descubrir terapias más eficaces para la producción o comprensión del lenguaje.

A lo largo de la historia, el interés por este tema ha ido creciendo y han ido apareciendo diversas teorías que buscaban encontrar una explicación a cómo funciona el significado.

En primer lugar, se encuentra la teoría tradicional del significado; en ella, el significado se concibe como definición mental y se pueden distinguir dos partes: la definición y la cosa definida del mundo real. El problema de esta teoría es que quedaban muchas preguntas en el aire. Estas definiciones mentales deben estar formuladas en una lengua, pero si se desconoce esa lengua las definiciones son incomprensibles y consecuentemente lo es el significado. Esta lengua no suena ni se parece a nada pero es común; según la hipótesis del lenguaje del pensamiento, los significados de la lengua real se articulan en la mente en términos de una lengua mental, un lenguaje de pensamiento o mentalés. Así pues, solo las cosas del mundo, las cosas que existen, tendrían una definición en mentalés.

Con todo, la problemática persiste puesto que no se puede entender el significado sin saber mentalés y no se puede aprender mentalés a través de la lengua materna; además, todo el mundo tendría la misma concepción de las cosas, sin tener en cuenta las experiencias personales y reales del mundo que hacen que pensemos y nos expresemos de forma diferente e incluso que veamos el mundo de forma diferente. Por tanto, llegados a este punto, se consideró que quizás el significado estaba totalmente ligado a las experiencias reales y que el significado sería algo personal; a esta teoría se le denominó encarnación.

Esta teoría dio lugar a una nueva hipótesis que recibió el nombre de simulación encarnada; esta hipótesis defendía que para entender el lenguaje, los seres humanos simulamos la experiencia que el lenguaje dice o describe en nuestra mente. A este proceso de simulación que los seres humanos usamos constantemente se le denomina imaginería mental. Así pues, el significado y el lenguaje estarían completamente basados en simulaciones recreadas a través de vivencias personales y utilizando los sistemas que usaríamos al estar realizando realmente esa simulación (sistema motor, perceptivo y los empleados en la emoción, entre otros). El significado es, según esta hipótesis, un proceso creativo mediante el cual se experimentan vivencias virtuales con la capacidad que poseemos para visualizar, tanto cosas que existen como cosas que no existen en el mundo real.

No sé si realmente es así cómo funciona el significado, cómo funciona el lenguaje pero sí que tengo claro que a través del lenguaje, a través de nuestras decisiones al escoger las palabras, expresamos nuestra visión del mundo, nuestra forma de pensar y nuestra forma de ser.


Bibliografía

Briz Gómez, A. (1998): El español coloquial: Situación y uso, Madrid, Arco Libros. (1ª ed. 1996)

Cestero Mancera, A. M. (1999a): Comunicación no verbal y enseñanza de lenguas extranjeras, Madrid, Arco Libros

Cestero Mancera, A. M. (2005): Conversación y enseñanza de lenguas extranjeras, Madrid, Arco Libros.


 

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